Hola, soy Luna

He acompañado a personas en sus inviernos más largos, en sus otoños más dolorosos, en esas primaveras que cuestan atravesar y también en sus veranos, cuando la vida empieza a tener más color y caminar se siente más liviano.

Sé que llegar aquí no es fácil. Y que hacerlo ya dice mucho de ti.

¿Cómo trabajo?

Mi enfoque es la Terapia de Esquemas, un método que nos permite entender juntos de dónde vienen ciertos patrones, por qué algunas temporadas se repiten y cómo construir respuestas nuevas desde adentro.

Trabajo desde una relación terapéutica cercana, honesta y sin juicio. Porque creo que nadie sana en un espacio donde no se siente visto.

Más allá del consultorio

Llegué a la psicología con el deseo de acompañar a otros, y el camino me fue mostrando que las heridas más profundas suelen tener raíces tempranas. Por eso realicé una Maestría en Psicología Clínica Infanto-Juvenil: entender lo que ocurrió en los primeros años de vida de una persona cambia todo lo que viene después.

Soy disciplinada, genuina y alegre, aunque a veces me autoexijo más de lo que debería. Disfruto los paisajes, el frío y los postres.

Tengo fe y creencias claras. Comparto en comunidad cristiana. Honro el legado de mis padres a través de  mi servicio a Dios y mi vida.

Mis creencias no sesgan mi acompañamiento terapéutico. Soy profesional ante todo. Si el consultante comparte esa fibra espiritual, conectamos también desde ahí. Si no, encontramos otros lugares desde donde construir.

Mi vínculo de pareja, el cual viene en construcción desde hace 9 años, me fue acercando de manera muy personal a la terapia de pareja, tanto que me diplomé en ella. Acompañar a dos personas a construir su hogar juntos es un trabajo que merece formación seria y comprometida.

Mi camino hasta aquí